lunes, 5 de diciembre de 2011

España gana su quinta Copa Davis


Dicen los periódicos que ayer Rafa Nadal nos dió la quinta Copa Davis y es verdad que ayer, Nadal tiró de casta y en un partido épico ganó el tercer punto de la final, pero si la Copa Davis es la competición más bonita del mundo del tenis, es porque se juega en equipo. Tanto que hasta el público, que también juega, puede ser sancionado. Así que lo siento por los ultra fans del manacorí pero la Davis la ganó España.  Y se empezó a ganar en Austin, frente a los Estados Unidos y en una pista infernal, cuando Ferrer y Feliciano ganaron los tres puntos venciendo a Fish, dos veces, y a Roddick, lo que no es ninguna tontería. Y en Córdoba, cuando estuvimos a punto de devolverles a los franceses la humillación del 5-0 que nos colocaron en 2010 en Clermont-Ferrand.

El año que viene, en febrero, la primera eliminatoria se jugará en España, esta vez contra con Kazajistán, y habrá un nuevo equipo porque Nadal y Ferrer ya han anunciado que no la jugarán ya que prefieren competir en los Juegos Olímpicos de Londres, y el calendario ya está lo suficientemente cargado. Imagino que Feliciano y Verdasco ya han completado su ciclo, aunque nunca se sabe y espero, y este es un deseo personalísimo, que Carlos Moyá sea nombrado capitán de un equipo renovado que gane para España la sexta Copa Davis.

3 comentarios:

Elena dijo...

Yo disfruté como una loca, casi me muerdo las uñas de los nervios y el punto decisivo lo ganó Rafa, por mucho que a tí no te guste.

Carmen dijo...

Yo, igual que Elena, lo pasé genial, a pesar de estar de los nervios cuando del Potro se envalentonó.

Estoy de acuerdo con lo que dices del equipo, y por eso es una competición preciosa. A mí David Ferrer me cae mal (debe ser por las mandíbulas), pero le reconozco el mérito que ha tenido.

Y sí, me uno a tu idea de Moyá como capitán. Mucho más mono que Costa, dónde va a parar (y mejor jugador).

T dijo...

Yo también disfruté como una loca, aunque reconozco que incluso mayor que el alegrón de ganar la primera, fue el casi éxtasis que sentí cuando se la levantamos a los argentinos en su casa. Aquéllo fue memorable e irrepetible.

Y ya sé que el punto decisivo, esta vez, lo ganó Nadal y no lo siento, Elena. A mí Nadal no me cae mal sino todo lo contrario pero su forma de jugar al tenis no me apasiona y el papanatismo de algunos periodistas españoles atribuyéndole a él el mérito exclusivo de haber ganado la Davis, no lo entiendo. Estoy segura de que al primero que le molestan esos titulares es a Nadal.

Carmen, a mí Ferrer no es que me caiga mal, es que tampoco me gusta. Yo siempre digo que es un obrerín del tenis, lo que tiene su mérito porque a base de tesón ha conseguido ser el quinto del mundo.
Todo lo contrario que Moyá que era un artista.