jueves, 17 de noviembre de 2011

Noviembre en Salamanca



En la fachada trasera de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca, hay una placa en la que puede leerse esta cita del Licenciado Vidriera, de Cervantes: 'Salamanca, que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado.'

Disfruté de vivir en Salamanca seis años que pueden contarse entre los mejores de mi vida, hasta ahora, y cada cierto tiempo, el hechizo surte efecto y me hace volver. El día 9 de noviembre, aprovechando que en Madrid era fiesta, pasé allí el día y pude ver, por fin, el interior de la Clerecía, algo que no había conseguido hasta ahora porque durante los años que pasé allí estuvo cerrada por obras y en mis regresos nunca conseguí verla abierta. La pena es que la visita tenía que ser guíada, y muy mal guíada para decirlo todo, y  que fue demasiado breve.

Siempre se ha dicho que una de los mayores encantos de Salamanca es ver el brillo dorado de la piedra de Villamayor, y es verdad que es así, sin embargo, a mí siempre me ha gustado envuelta en brumas, cuando desde el Palacio de Monterrey, al final de la calle Prior, apenas se pueden vislumbrar las torres de la Clerecía y el ambiente húmedo, lejos de ser una invitación a recogerme, me anima a pasear por sus calles frías y húmedas. Para mí, Salamanca va unida a la sensación de pasear por una ciudad que si siempre es encantadora, con las nieblas de noviembre parece encantada y detenida en el tiempo, esperando que el hechizo te haga volver. Y siempre vuelvo.

4 comentarios:

Carmen dijo...

No se ha grabado el comentario. Creo.

Solo he estado en verano. Pero probaré en Noviembre.

Lourdes dijo...

Off topic, pero no puedo dejar de contarlo. Vengo de votar porque esta vez lo hacemos con urna y no por correo, y he podido hacerlo de milagro. Hay un follón con las papeletas considerable; con algunas papeletas concretamente, con las del PP. Es vergonzoso.

Salamanca es preciosa en cualquier estación, lo que pasa es que a tí siempre te gustó noviembre en cualquier sitio del hemisferio norte que estuvieses.

Elena dijo...

Desde ayer, me encanta noviembre; yo estoy encantada con los resultados electorales porque estaba hasta más arriba de las cejas de tener un presidente tan simple y dañino a la vez, y de tener ministros de chiste, que daban vergüenza ajena. Quiero un país serio y fiable, con un gobierno también serio y de fiar.

T dijo...

Yo también, Elena.