viernes, 23 de septiembre de 2011

Oda al Otoño



Season of mists and mellow fruitfulness,
Close bosom-friend of the maturing sun;
Conspiring with him how to load and bless
With fruit the vines that round the thatch-eves run;
To bend with apples the moss’d cottage-trees,
And fill all fruit with ripeness to the core;
To swell the gourd, and plump the hazel shells
With a sweet kernel; to set budding more,
And still more, later flowers for the bees,
Until they think warm days will never cease,
For summer has o’er-brimm’d their clammy cells.

Who hath not seen thee oft amid thy store?
Sometimes whoever seeks abroad may find
Thee sitting careless on a granary floor,
Thy hair soft-lifted by the winnowing wind;
Or on a half-reap’d furrow sound asleep,
Drows’d with the fume of poppies, while thy hook
Spares the next swath and all its twined flowers:
And sometimes like a gleaner thou dost keep
Steady thy laden head across a brook;
Or by a cyder-press, with patient look,
Thou watchest the last oozings hours by hours.

Where are the songs of Spring? Ay, where are they?
Think not of them, thou hast thy music too,–
While barred clouds bloom the soft-dying day,
And touch the stubble-plains with rosy hue,
Then in a wailful choir the small gnats mourn
Among the river sallows, borne aloft
Or sinking as the light wind lives or dies;
And full-grown lambs loud bleat from hilly bourn;
Hedge-crickets sing; and now with treble soft
The red-breast whistles from a garden-croft;
And gathering swallows twitter in the skies.

John Keats

5 comentarios:

Lourdes dijo...

Es magnífica, indudablemente, y sin embargo, comienza a pesarme como una losa la perspectiva de los días sin luz y el otoño, hasta que me adapto, me deja más asténica que la primavera.

Carmen dijo...

Como sólo llevo un año en la tertulia, supongo que es ya la segunda vez que lo digo, aunque no me importa repetirlo. El otoño es mi estación preferida (incluso más que la de La Vecilla), me relaja y me da paz.

Es verdad que es una estación decadente (sigo refieriendome al otoño), que anuncia el frío y los días cortos, pero a mí me inspira mucha serenidad.

Ana dijo...

Yo, aunque lleve más tiempo en la tertulia, no tengo ningún reparo en volver a repetir que ODIO el otoño, detesto el invierno y ya he empezado a contar los días que faltan para la primavera y el verano.

Y tanto follaje colorido me parece una broma de mal gusto pues sólo es la antesala de la muerte y caída de las hojas.

Espero que el veranillo de san Miguel se prolongue por estos lares por lo menos hasta santa Teresa. Por lo menos.

T dijo...

A mí, mientras siga con esta temperatura tan agradable no me molesta nada. Las nieblas de noviembre ya serán otra historia pero no adelantemos acontecimientos.

Lourdes dijo...

A mí no me disgusta, y hasta comparto lo que dice Carmen de la serenidad, de hecho, Keats lo dibuja con mucha calidez y el poema transmite una serena madurez, pero aquí nos metemos de golpe en el invierno y la falta de luz cada año la llevo peor.