lunes, 24 de octubre de 2011

Torear

Botán
Homenaje a Antoñete

Es esta sinfonía
del capote, que suena,
¿a qué? He aquí el misterio.
Todo, la tela, el aire
de la distancia, toda la embestida,
agresiva y solemne,
y cuando el temple llega, ya es un canto.
He aquí el toro, que aunque tiene nombre,
él se lo da ya más, y quiere, y salva.
Esa manera a solas andándose en la plaza,
el movimiento interno, el del tanteo,
se maciza,
y se hace tacto y aire al mismo tiempo,
cuando llega el embroque.
Aparición sin tiempo.
¿Frontal o circular? ¿Es movimiento
o reposo?
La lejanía, la proximidad,
helas aquí. El bien sabe
la religiosidad del humo y de la sangre:
lo más vivo. Y le llega
una revelación oscura, por la izquierda
o bien por la derecha, y está el cuerpo
ofrecido, total, aquí en su pecho, en poderío y mármol,
entre la magia y la sabiduría.

Claudio Rodríguez

7 comentarios:

Lourdes dijo...

Entre mis muchas incapacidades está la de poder apreciar lo que Bergamín llamó La música callada del toreo. Es un arte que ni comprendo ni me llega.

T dijo...

En palabras de Belmonte, recogidas por Chaves Nogales en su espléndida biografía del 'Pasmo de Triana', se torea como se es. El toreo de Antoñete era sobrio, auténtico y muy 'pa dentro', que decía una conocida mía quien también sostenía que de toros sólo entendían las vacas a pesar de que ella sabía una barbaridad.

Carmen dijo...

Qué bien que le hayas dedicado un post, T. Estaba yo dudando si hacerlo, pero últimamente ya he recordado a demasiados difuntos...

A Antoñete le he visto torear dos veces en Madrid. La primera vez me llevó mi abuelo. Y me llevó a "ver a Antoñete". Recuerdo su expresión cuando terminó la faena de uno "ha hecho bueno un mal toro", y del otro, mientras la gente le aplaudía "ha hecho malo un buen toro". Mi madre me dijo que veríamos al menos una faena con buen gusto. Esto debió de ser a principios de los 90, así es que ya era un señor mayor para torear. Pero nunca había peligro, parecía tener todo dominado. Y es que a mí me gusta ir a ver torear, no a ver accidentes. Lo digo por los fans de José Tomás...

A mí sí me gustan los toros, y la verdad no sé por qué, porque adoro a los animales. No entiendo la caza, por ejemplo. Y esas salvajadas de los pueblos no las puedo soportar. Y sin embargo, en una corrida, yo no "siento" que el toro esté sufriendo, no me da pena, ni miedo, ni odio: solo veo "el baile" y la lucha, y el arte si se quiere. No veo al animal, veo al hombre toreando. Muy raro, no lo sé explicar.

Y me parece normal que haya mucha gente a quien no le guste (mis hermanas, por ejemplo, o sea que descarto que lo mío sea educacional). Es más, yo creo que lo normal es que a mí no me gustaran...

Ana dijo...

Apunto una teoría Carmen que quien la llevó a los toros por vez primera le transmitió su saber o su amor por ese arte de tal manera que usted no pudo sustraerse a la magia que tienen.

Pasa igual con la caza, no es lo mismo aterrizar en un puesto de palomas o perdices vestido del Corte Inglés y asistir aturdido a un estruendoso pim, pam, pum que prácticamente aprender a andar entre cazadores que te enseñan a amar el campo, a conocerlo, a interpretar la naturaleza, a respetarla profundamente.

Carmen dijo...

Pues probablemente tiene vd. razón, Ana. Las personas que conozco que cazan, que no son muchas, desde luego son personas que quieren a los animales y que respetan el campo y lo entienden. Habrá de todo, supongo. Quiero decir, que algunos también irán de Coronel Tapioca... Yo, la caza, sólo la he visto por la tele. Al Corte Inglés voy más, sin embargo :).

He citado a la suerte contraria a José Tomás, pero no se me arrancan vds... ¿ Vamos a dejar pasar por malo un buen toro?

Elena dijo...

A mi me gustan los toros y la caza, a las dos me aficionó mi abuelo Max, que tenía abono de San Isidro y se instalaba en Madrid toda la feria. Hace años que no voy a los toros y no he visto a José Tomás pero lo que leo sobre el y lo poco que he visto no me gusta, un torero no es un gladiador es un artista y lo de salir a que te mate un toro es de estar como una cabra y pagar millonadas por verlo también. Yo recuerdo un cartel con Curro Romero, Rafael de Paula y Antoñete en Málaga, en Antequera exactamente, que sobre el cartel era el no va más y que en la plaza fue algo para no olvidar aunque ninguno cortó ni una oreja. Mi marido que de vacas entiende mucho , pero de toros nada de nada , dejó de pensar que los toros eran una fiesta de bárbaros solo con ver a aquellos monstruos hacer el paseíllo.

T dijo...

No me arranco porque como tú bien dices no me gustan los accidentes. Y me repatea el fervorín creado a su alrededor.

Elena, ver a Curro, Paula y Antoñete juntos es para no olvidarlo.