lunes, 6 de junio de 2011

Sentimientos trágicos


Entre todas las obras de Brahms, el compositor que en sus obras refleja el sentimiento trágico de la vida, hay una escrita para piano que me conmueve de manera intensa y que esta mañana, no sé muy bien debido a qué clave o código de memoria, no deja de sonar en mi cabeza: el Intermezzo en La, Op.118 nº 2. Pertenece a una de sus últimas obras, las Sechs Klavierstücke, que el músico de Hamburgo dedicó a Clara Schumann en 1893.

Es una pieza intimista y melancólica que ha formado parte del repertorio de todos los grandes pianistas y cada cual tiene su versión preferida, como pueden imaginar. La mía es la de un heterodoxo genial, la de  Ivo Pogorelich. Una grabación lentísima, y hasta pesante, que me parece que refleja como ninguna otra el alma triste de Brahms.



PS.- Les he enlazado el you tube para que si les apetece, escuchen otras versiones que recoge la misma página.

9 comentarios:

A. C. dijo...

Debe de habérsete quitado ya de la cabeza porque ahora lo llevo yo metido. Gracias por tus recomendaciones.

Lourdes dijo...

Si no estás leyendo a Unamuno, es posible que te esté atacando la astenia primaveral y no tengas ganas de nada. Brahms no es lo mejor para tener una actitud vitalista y Pogorelich me resulta muy cansino. A esta impresión sin duda ha contribuído el hecho de que cada vez que he ido a un concierto suyo tardaba una eternidad en llegar al piano y lo hacía arrastrando los pies.

Carmen J. dijo...

Pues con el comentario de Lourdes está más que explicado por qué es lentísimo y hasta pesante (que digo yo que arrastraría los pies porque le pesarían).

Ana dijo...

Al último concierto de Pogolierich que asistí fue en Ginebra, cuadros de una exposición, se olvidó de la partitura y nos amenizó la velada con el mismo cuadro durante un buen rato hasta que pesante se levantó y despacito, despacito desapareció del escenario. El asombro nos dejó pegados a las butacas un buen rato.

¿Sigue con esa depresión de caballo que dicen le aqueja desde que murió su esposa? Porque hace mucho tiempo que no escucho hablar de él.

Lourdes dijo...

He leído que está retirado, Ana y aunque sé que a T siempre le ha parecido un enfant terrible y un tipo genial, mi opinión es muy diferente; creo que Pogorelich nunca estará a la altura de Pollini, Benedetti-Michelangelli o Richter. Ni tan siquiera pienso que esté a la altura de su mentora Argerich y desde luego, sus excentricidades no llegan ni a aproximarse a la genialidad de Gould.
Sé que me dejo a muchos grandes en el tintero, pienso en Curzon, Arrau, Horowitz, Rubinstein, Gilels, Zimermann o Haskil, cualquiera de ellos es un gigante y Pogorelich está muy lejos de todos ellos.

T dijo...

Me alegro de que te haya gustado, Antonio.

En cuanto a Pogorelich, creo que sí, que está retirado y no sé si sigue con depresiones pero lo cierto es que hace ya muchos años que no graba nada y que no aparece programado en ningún sitio.

A mí me gusta, con todos sus excesos y sus defectos y no creo que pueda decirse que es un pianista mediocre. Si nos ponemos a comparar, está claro que todos los que Lourdes ha mencionado son unos fuera de serie, pero no es mi intención discutir sobre cual de todos es el más grande.

A mí me apasiona Richter cuando interpreta a Bach, me impresiona la técnica apabullante de Pollini, siempre tan preciso, y tengo debilidad por Benedetti. Gould merece capítulo aparte porque es inclasificable.

T dijo...

Lour, ahora que lo pienso, en tu relación de grandes pìanistas te has olvidado de otro de mis ídolos, el divino Thibaudet.

;-)

Ana dijo...

no pudo resistirse ¿verdad?

Lourdes dijo...

No, Ana, no ha podido pero me alegra que esté de humor para hacerlo.