viernes, 6 de agosto de 2010

Hace 65 años...

'Yo estaba a cargo del noviciado de Nagatsuka, una colina a las afueras de Hiroshima y en 1941, un año después de haber llegado, Japón entra en la II Guerra Mundial. Tres años después estalló la bomba atómica en Hiroshima y yo fui testigo de ese horror al ver a los heridos como fantasmas ambulantes, con la piel desgarrada, hecha un amasijo con la ropa ennegrecida, flotando a jirones, los cuerpos cubiertos de ampollas y manchas rojas y violetas, otras negras, como carbonizadas. En ese momento reaccioné y convertí el noviciado en un improvisado hospital; la biblioteca y el recibidor eran la enfermería y el despacho del rector la sala de operaciones. Mi historia personal cambió de rumbo y desde mi fe puse todas mis fuerzas para dar la ayuda que fuera posible a aquellos seres infortunados.

No dormí en varios días curando, consolando, rezando. Pasados aquellos meses terribles, recorrí muchos países para contar mi experiencia, crear conciencia y exhortar al mundo de que ¡Nunca más!'

Pedro Arrupe, SJ
AP Foto

2 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Tal día nací, muchos años después.
Cada año, levanto mi copa por todos aquellos que perdieron la vida y por los que quedaron.

Gracias por recordarlo para qiue no
se repita.

Me gustan los faros. Conozco el de Mouro y el de Santander.

El de Chipiona, provincia de Cadiz, es magnífico.

Saludos

T dijo...

Gracias por la visita. Y disculpe el retraso en contestarle, he estado de vacaciones.
Lo de Hiroshima fue un espanto, igual que lo de Nagasaki que por alguna extraña razón nunca se conmemora con la misma relevancia. Sin embargo, no creo que hayamos aprendido nada. Seguimos haciendo demasiadas barbaridades.

Un saludo.